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Si eres aficionado al running seguro que alguna vez te han preguntado si eres pronador o supinador, si no te lo has cuestionado tú mismo.

Y es que las campañas comerciales de algunas tiendas de deporte o marcas de zapatillas se han encargado de promocionar estos dos conceptos.

Casi todas las personas somos supinadoras y pronadoras a la vez. De hecho, caminar o correr en supinación o pronación no implica ningún problema a nuestra marcha, pero sí puede afectar al cuerpo o provocar disfunciones en otras articulaciones.

Por ello, en este artículo te voy a contar cómo corregir la pisada pronadora a partir de tus hábitos posturales y mediante técnicas osteopáticas.

¿Qué es la pronación?

Consiste en mover la carga de una extremidad hacia el interior. Sí, en los brazos también hay pronación, aunque la mayoría de los expertos siempre se suelen referir a los movimientos de los pies.

No obstante, ejecutar un  movimiento de pronación no quiere decir que tengamos un pie pronador. Esto lo vas a entender mejor con la siguiente explicación sobre las maneras que podemos apoyar el pie en el suelo, que a su vez te ayudará a comprender cómo corregir la pisada pronadora.
 

Tipos de pisada

 
Aunque existen varios tipos de pisada, para facilitarte la comprensión de este tema, las voy a dividir en 3 clases muy diferenciadas:

 

tipos de pisada

 

Pisada neutra

 
Este tipo de pisada la realiza el 35% de las personas. Al caminar o correr lo que hacen es apoyar inicialmente el pie con la parte posterior externa del talón, siguiendo una línea recta y así colocar toda la planta, para realizar el impulso para el siguiente paso con la parte central de los dedos del pie.

Pisada supinadora

 
El apoyo en supinación sólo lo hace un 5% de la población. En este caso el primer apoyo se ejecuta con la parte externa del talón pero, en vez de corregirse hacia el centro de la planta del pie, este apoyo continúa por la zona más externa de la planta para realizar el impulso con la zona cercana al quinto dedo (el más pequeño).

Pisada pronadora

 
Este tipo de pisada es la más habitual y la realizan unas 6 de cada 10 personas. El primer impacto con el suelo se hace  con la zona central-externa del talón, el tobillo gira hacia la parte interior del pie y la propulsión se hace prácticamente con el dedo gordo, en los casos más severos.

No obstante, existen distintos grados de pronación dependiendo del eje entre la pantorrilla y el talón.

  • Pronación leve. Es algo natural y es más una compensación del pie.
  • Pronación moderada. El pie cede algo más de lo habitual.
  • Hiperpronación. Es a partir de 10 grados, donde el tobillo cede de forma exageradamente hacia dentro, quedando la parte exterior del pie levantada.

 

¿Qué puede provocar la pronación?

 

pronador o supinador

 

Aunque este movimiento hacia el interior es algo natural, un grado exagerado de pronación suele estar motivado por diversos factores.

Y es que, como ya te he comentado en varias ocasiones, todos los organismos de nuestro cuerpo están conectados entre sí y una disfunción en un músculo puede estar motivado o causado por un dolor reflejo u, otro organismo totalmente alejado del punto del dolor.

Para poder corregir la pisada pronadora hay que tener muy en cuenta las causas o el origen de la misma.

La pronación pueden ocasionarla compensaciones descendentes (de arriba a abajo del cuerpo hasta el pie) o ascendentes (desde la propia pisada hasta arriba). No solo la cadera por una posible dismetría, sino incluso también el hombro.

De ahí la importancia de la osteopatía, que es capaz de averiguar si esta anomalía puede estar relacionada con otras lesiones del cuerpo.

Así, esta pisada pronadora puede deberse a:

  • Cambios en los hábitos posturales.
  • Escoliosis o actitud escoliótica que provoca compensaciones en la pelvis, las caderas, las rodillas y, de ahí a los pies.
  • Por el tipo de calzado que no se adapte bien al pie.
  • Alguna rotura o fisura de los ligamentos del tobillo o en los huesos.
  • Causas congénitas.

 

Pisada pronadora: consecuencias más habituales

 

pisada en pronacion

 

Cuando corremos se van repitiendo los impactos contra el suelo. Y en el caso de que exista una pronación excesiva el tobillo se torsiona para compensar esa pisada y termina afectando a la  rodilla y a la cadera principalmente, ocasionando dolores y disfunciones en otras partes del cuerpo.

Cuanto mayor sea el grado del apoyo hacia dentro mayor es el riesgo de lesiones en otras zonas del organismo.

Para saber cómo corregir la pisada pronadora hay que conocer bien las consecuencias de la misma. Estos son algunos desencadenantes de la pronación:

  • Dolor en el maleolo interno (tobillo interno).
  • Dolor en la parte interna del talón.
  • Dolor en el arco interno de la planta del pie que provoca la famosa fascitis plantar o, que puede confundirse con ella.
  • Dolor en los músculos peroneos, que a larga producirá una lesión en los mismos.
  • Dolor en la parte externa de la rodilla.
  • Fijación de la rótula (en el caso de que esta fijación persista en el tiempo, también afectará a la “pata de ganso”).
  • Dolor de cadera y, sobre todo, aductores e ingles.

Es muy común todas estas descompensaciones biomecánicas provoquen a la larga una  dismetría de caderas. Y esta a su vez dolores de espalda.

 

Soluciones para corregir la pisada pronadora

Una de las soluciones a las que recurre la mayoría de afectados por una pisada pronadora severa es el uso de plantillas a medida.

No obstante, este recurso será eficaz si existe una certeza de que el paciente tiene este tipo de pisada, y no se debe a compensaciones de otras partes del cuerpo.

Por tanto, siempre es recomendable corregir la pisada pronadora con osteopatía antes de poner las plantillas. Así la solución a esta lesión será “global”.

 

pisada en pronación

 

¿Cómo es una sesión de osteopatía enfocada a una pronación?

 

En mis sesiones de osteopatía enfocadas a este tipo de lesiones en cualquier de mis tres gabinetes de la Comunidad de Madrid, sigo el siguiente protocolo:

  • Revisión osteopática general para ver el estado de todas las cadenas musculares y los complejos articulares en relación con esta pisada en pronación.
  • Mediante fascioterapia consigo relajar estos grupos musculares que se encuentren en tensión o estén acortados, tratando todas las fascias implicadas.
  • Posteriormente trabajo la musculatura implicada
  • Corrección de la pisada mediante suaves técnicas osteoarticulares en el pie.
  • Una vez esté recuperado el movimiento de la articulación, se pueden potenciar los músculos que estén debilitados, si es necesario.

 

¿Quieres corregir tu pisada pronadora?